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Contexto || Context

Artículo
 
 Editor
Díaz Nafría, José María  jnafria@uax.es
 Contribuciones incorporadas
Díaz (09/01/09)
 Ámbito de uso
general
 Tipo
concepto
 Francés
contexte
 Alemán Kontext

Procedente del verbo latino contextere, tejer o entrelazar, se refiere figurativamente al entrelazamiento de significaciones contenidas en un texto o comunicación, en general, y en la circunstancia en la que ésta se produce (entorno físico, pragmático, cultural…) que permiten precisar el sentido de lo comunicado. Aunque es común la acepción de ‘contexto’ en relación a enunciaciones, por extensión se entiende también como ‘contexto’ de algo a la estructura en la cual se ubica y sin la cual resultaría ininteligible o menos inteligible.

Cabe distinguirse entre: contexto situacional o no expresivo, y contexto expresivo, referido al conjunto de las expresiones relacionadas sintáctica y semánticamente, a la vez que articuladas mediante deixis e indicadores modales en el contexto situacional. A su vez el contexto situacional puede descomponerse en: general (de la situación comunicacional definida por el lugar, el tiempo y la acción en la que se enmarca la comunicación), social y personal (definido por la relación entre los comunicandos, sus actitudes, intereses y sus respectivas acepciones de conocimiento).

En cuanto a la consideración del contexto desde las distintas nociones de información se observa una gran disparidad: desde un completo olvido (en las acepciones más objetivizadoras de la información, según las cuales la información va contenida enteramente en el mensaje), hasta una atención central (en las acepciones en las que la información cobra sentido en marcos sociales o en la adaptación al medioambiente, según la cual el mensaje no sería sino una mera llave para desbloquear la información contenida en el contexto). Resulta paradójico el hecho de que mientras en lingüística la consideración del contexto pasaba a primer plano y en física se perdía la concepción clásica del observador externo, la →TMC definiera la información como una característica propia de la fuente de información sin hacer alusión a su contexto. Algo similar cabría decirse acerca de la fundación de las “ciencias congnitivas” en el “simposio sobre teoría de la información” de 1956 en el que se minimiza la consideración de los contextos culturales e históricos en los que tienen lugar los procesos cognitivos. No obstante, aunque pudiera hablarse de anacronismo epistemológico, cabe decirse que aún se encontraba en discusión la cuestión de las variables ocultas en teoría cuántica y que el proyecto de unificación de las ciencias del círculo de Viena estaba aún en pie, así como aún lejano el llamado giro historicista que pondría de relieve la importancia de los contextos culturales.

En cualquier caso, en →cibernética la contextualización de la información ha sido un aspecto intrínseco a la teoría ya desde un primer momento, puesto que es en la situación pragmática (que a su vez implica al entorno) en la que la información cobra sentido, en cuanto a un medio fundamental para la persecución de un objetivo. Aún así será la cibernética de segundo orden la que impondrá una mayor exigencia en cuanto a la contextualización, al hacer que la propia estructura regulativa del sistema, en aras de su supervivencia, sea dependiente de los eventuales cambios del ambiente.
Por otra parte, desde una perspectiva fisicocuántica, la información es –como dice Mahler– un “concepto contextual”, intrínsecamente ligado a una “situación”. Y dicha situación no es sino el escenario dinámico en el que un sistema toma “decisiones” dando lugar a un “flujo de información”. Por tanto, en consistencia con la física vigente, no puede decirse que la información quede codificada en componentes físicos elementales, sino que ésta solo aparece tras la medición. (v. →qbit; MAHLER 1996).

También desde el análisis de los aspectos semánticos de la información se ha observado un cambio hacia una mayor consideración del contexto: desde el “receptor ideal” de Bar-Hillel y Carnap (1952), capaz de valorar la información en términos de una estructura de enunciados atómicos (en un lenguaje casi formalizado), se ha pasado a las semánticas situacionales de Barwise, Perry, Israel… (décadas de 1980 y 1990) en las que la información deja de ser una propiedad de los hechos para pasar a depender del contexto y de las restricciones de consistencia entre enunciados (→contenido informacional). Aquí caben también destacar las propuestas de Dretske, de considerar la información en relación a un trasfondo de conocimiento, o la de Floridi de basar la información no en términos de verdad (como considera Dretske o los situacionalistas, y que en cierto modo implicarían una observación privilegiada más allá de todo contexto) sino en términos de veracidad que, a su vez, implica la falibilidad del intérprete y la pertenencia a una temporalidad y a un conocimiento finito.

Si bien, tal y como antes se mencionó, muchas de las teorías de la información relacionadas con la ciencia cognitiva presentan una tendencia reduccionista que minimiza el papel del contexto, en otros campos de la ciencia social han surgido acepciones que lo destacan como elemento esencial. Así, mientras bajo la interpretación congnitivista el sujeto extrae información a partir de las propiedades físico-químicas de los estímulos sensoriales, en las aproximaciones hermenéuticas, históricas o de la sociología crítica o luhmanniana, la referencia y la significación solo aparecen contextualizados en un mundo cultural.

En hermenéutica se hablará de un entendimiento determinado por esquemas de pre-entendimiento determinados por el contexto cultural del intérprete. En las aproximaciones históricas la información adquiere el rango de fenómeno genuinamente histórico (Brown y Duguin2000, Borgman 1999) o dotado de una temporalidad esencial a la que también se llega desde presupuestos puramente físicos (Matsuno 2000, Lyre 2002). 

En la →teoría de sistemas de Luhmann, no hay propiamente una transmisión de información, sino que el emisor se limita a hacer una sugerencia para la selección dentro de la “oferta de significados” (Mitteilung) que caracteriza un proceso de comunicación en una circunstancia socio-lingüística específica. Sin embargo, en la sociología critica habermasiana, el sujeto (o el receptor), aunque enmarcado más acá de un concreto horizonte vital, dispone de una facultad reflexiva (o competencia comunicativa, a su vez lograda en virtud de su pertenencia a un determinado grupo social) que eventualmente le permitiría identificar y mostrar las distorsiones, asimetrías y censuras que condicionan todo proceso factual de comunicación. De este modo Habermas en la interpretación contextual de la información hace posible –por así decirlo- ir más allá de la “oferta de significado” luhmanniana, o desplazando –a fuerza de voluntad- el horizonte vital hermenéutico.
 
 
Referencias 
  • BAR-HILLEL, Y. y CARNAP, R. (1953), “Semantic information”. British Journal of Science, vol.4, pp. 147-157.
  • BARWISE, J., SELIGMAN, J. (1997). Information Flows: The Logic of Distributed Systems. Cambridge, RU: Cambridge University Press.
  • BORGMAN, A. (1999). Holding on to reality. The nature of information at the turn of the millennium. Chicago: University of Chicago Press. 
  • BROWN, J. S. y DUGUIN, P. (2000) The Social Life of Information, Boston, MA, USA: Harvard Business School Press.
  • DRETSKE, F.I. (1981). Knowledge and the flow of information. Cambridge, MA: MIT Press.
  • LUHMANN, N., Soziale Systeme. Frankfurt am Main: Suhrkamp. 1987.
  • LYRE, H. (2002). Informationstheorie. Eine philosophisch-naturwissenschaftliche Einführung. München: Wilhelm Fink Verlag
  • MAHLER, G. (1996), “Quantum Information”, en KORNWACHS y JACOBY (Eds.), Information. New questions to a multidisciplinary concept, pp. 103-118.
  • MATSUNO, K. (2000) “The Internalist Stance. A Linguistic Practice Enclosing Dynamics”. Annals of the New York Academy of Sciences, 901, pp. 332-350.
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Díaz Nafría (09/01/09)
 
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