Artículo
1. Apuntes históricos 2. Relación entre disciplinas afines Ciencia de la Información que comprende los conocimientos teóricos y técnicos relativos a la descripción y organización de recursos informativos y a la prestación de servicios informativos a los usuarios. 1. Apuntes históricos A principios del siglo XX el término de información apareció, en el mundo anglosajón, frecuentemente asociado a “Special Librarianship” (biblioteconomía especializada) y después de que durante un tiempo esta actividad fuera asociada a "Documentation" (documentación o archivística) en la década de 1960 la tendencia fue a que ésta convergiera en lo que vino a denominarse Information Science (que en algunos países hispanoamericanos se ha traducido por “Ciencia de la Información”, en un sentido muy similar al anglosajón), motivado –según Capurro y Hjørland (2003)– por el interés creciente en las aplicaciones computacionales, la influencia de la teoría shannoniana y el paradigma vigente de procesamiento de información en las ciencias cognitivas. En cuanto a las disciplinas académicas entorno a los bibliotecarios y documentalistas, “Library science” (bibliotecomía o, como es principalmente denominada en hispanoamérica, bibliotecología), se han distinguido dos claras tendencias: la generalista, en cierto modo orientada a las bibliotecas públicas y con un acento en la educación general a la vez que distanciada respecto al conocimiento al que se sirve; y la especializada, dirigida hacia temas concretos.
2. Relación entre disciplinas afines
La bibliografía, la bibliotecología, la archivología, así como documentación, comunicación social y ciencia de la información, de una u otra manera se centran en la noción de información. Existen muchas definiciones acerca de estas ciencias, que pueden agruparse en dos tipos fundamentales: definiciones que relacionan unas con otras y definiciones sin relación entre sí. Las primeras, a su vez, pueden ser globales o de superposición; definiciones paralelas o de yuxtaposición; y subordinadas o de infraposición. Las de superposición incluyen unas como parte de otras, las de yuxtaposición contemplan las disciplinas como estructuras paralelas, y finalmente, las de infraposición consideran a unas áreas como simples extensiones de otras. Cada una de estas disciplinas e interdisciplinariamente han evolucionado de acuerdo a los tiempos y a las estructuras sociales; son disciplinas próximas, coexisten, pero con sus diferencias y similitudes. Hay también quienes piensan que el desarrollo de la ciencia de la información pondrá cada vez más de manifiesto los elementos comunes, mucho más que subrayar sus diferencias.
Referencias
| Entradas
Nueva entrada. Cuando se introduzca una nueva entrada copiar este párrafo y las siguientes líneas y pegarlas al final de la columna. A continuación, borrar el párrafo azul superior y sustituir los campos 'nombre', 'fecha' y 'texto'.
Nombre del Autor (dd/mm/aa)
[sustituir este párrafo por el texto de la entrada]
Entradas incorporadas Blanca Rodríguez Bravo (26/06/2009)
[Corresponde con la primera versión del artículo, ahora recogido en la columna de la izquierda.] J.M.Díaz Nafría (20/07/2009) A principios del siglo XX el término de información apareció, en el mundo anglosajón, frecuentemente asociado a “Special Librarianship” (biblioteconomía especializada) y después de que durante un tiempo esta actividad fuera asociada a "Documentation" (documentación o archivística) en la década de 1960 la tendencia fue a que ésta convergiera en lo que vino a denominarse Information Science (que en algunos países hispanoamericanos se ha traducido por “Ciencia de la Información”, en un sentido muy similar al anglosajón), motivado –según Capurro y Hjørland (2003)– por el interés creciente en las aplicaciones computacionales, la influencia de la teoría shannoniana y el paradigma vigente de procesamiento de información en las ciencias cognitivas. En cuanto a las disciplinas académicas entorno a los bibliotecarios y documentalistas, “Library science” (bibliotecomía o, como es principalmente denominada en hispanoamérica, bibliotecología), se han distinguido dos claras tendencias: la generalista, en cierto modo orientada a las bibliotecas públicas y con un acento en la educación general a la vez que distanciada respecto al conocimiento al que se sirve; y la especializada, dirigida hacia temas concretos. No obstante, si bien esta segunda postura fue relativamente dominante hasta la década de 1970, a partir de entonces fue retrocediendo a medida que la educación tendía a hacerse más generalista, a la vez que inclinada hacia el psicologismo, el idealismo subjetivo y el individualismo metodológico. A la vez puede hablarse de la aparición de una vía intermedia, que podría tildarse de especialización neutra (incluso, formal o abstracta), la aproximación analítica de dominios (que a su vez se relaciona con la hermeneútica, la semiótica y el constructivismo social). Según la definición de Griffith (1980) la “Ciencia de la Información” (Information Science) sería “la implicada en la generación, colección, organización, interpretación, almacenamiento, recuperación, discriminación, trasformación y uso de la información con particular énfasis en la aplicación de tecnologías modernas. Siendo el objetivo de su marco disciplinar crear y estructurar un cuerpo científico, tecnológico y de sistemas de conocimiento relativos a la transferencia de información”. Es decir, –a pesar de la problemática o contingente vinculación que hace Griffith respecto a las herramientas usadas- se puede decir que se trataría de una ciencia que contiene componentes teóricos (sin relación a su aplicación concreta) y aplicados (destinados a servicios y productos). En lo que atañe a la conceptualización que se hace en este campo acerca de la información, puede decirse que se hace especial hincapié en dos sentidos contrapuestos: la información cosificada en los documentos y la radical subjetivización de la misma como todo aquello “que pueda ser informativo para alguien”. En cuanto a la designación de ciencias de la Información (I. information sciences, F. sciences de l’Information, A. Informatioswissenschaft) ha tendido a considerarse sinónima de Ciencias de la Comunicación, haciéndose especial énfasis en el campo periodístico, en otros países se ha usado en el sentido anglosajón de Information Science. No obstante, también en el ámbito académico español la disciplina anglosajona queda enmarcada dentro de las Ciencias de la Información cuyas facultades albergan la biblioteconomía -pero con un marcado alejamiento respecto a las ciencias naturales o exactas que en otros lugares suponen una componente fundamental-. REFERENCIAS - CAPURRO, R., HJØRLAND, B., (2003), "The Concept of Information", Annual Review of Information Science and Technology, Ed. B. Cronin, Vol. 37, Chapter 8, pp. 343-411 - GRIFFITH, B. C. (Ed.) (1980). Key papers in information science. New York: Knowledge Industry Publications. Estela Mastromatteo (09/2009) [Corresponde con parte del comentario introducido a pie de página y añadido por la editora al artículo editado en la columna de la izquierda (sec.2)] |


Blanca: después de volver a leer mi propia entrada creo que sería interesante precisar más y mejor (de lo que yo lo hago), e incluso marcar más nítidamente la diferencia entre Ciencia de la información (en un sentido más interdisciplinar, es decir, como Information Science) y la biblioteconomía. Quizá también habría que hacer referencia a la documentación y a la archivística, en una perspectiva histórica más amplia... ¿Qué te parece?
Estela Mastromatteo - 29/09/2009 06:04 pm. hora de Venezuela
José María, quizá porque es mucha información para un mismo término. Creo que Information Science debería ser un término aparte, así como me parece necesario uno para las diferentes connotaciones o conceptos sobre información y las "disciplinas encargadas de la información" (archivología, documentación, etc.) Cabe destacar que aunque la ciencia de la información nace dentro del paradigma positivista, comienza también como ciencia con relaciones interdisciplinarias y transdisciplinarias. Existen también diferencias entre bibliotecología y biblioteconomía. Espero que sirva para algo la siguiente reflexión:
La bibliografía, la bibliotecología, la archivología, así como documentación, comunicación social y ciencia de la información, de una u otra manera se centran en la noción de información. El concepto de información ha recibido múltiples definiciones. En algunos estudios efectuados se han llegado a reunir más de un centenar de ellas. De todas, podemos mencionar la proporcionada por la Organización Internacional de Normalización (International Standard Organization: ISO, 1988): información es el hecho que se comunica; es el mensaje utilizado para representar un hecho o una noción en un proceso de comunicación, con el fin de incrementar el conocimiento. Entonces, la información es a la vez proceso y resultado de ese proceso: el hecho de comunicar algo y el resultado de esa comunicación. Tague (citado por Cordón, J.; Torres, I., coord., 1999) realiza una síntesis interesante de las diversas características de la información. Esta puede ser considerada bajo diversos ángulos: en tanto que proceso, es comunicación: transmisión de un mensaje; en tanto que resultado, es producto, conjunto de datos, de referencias o de textos; considerada cualitativamente se define por la calidad del mensaje recibido y por la utilidad de la respuesta. Globalmente, la información es el resultado de un proceso donde el estado mental de un individuo es modificado por el aporte de un contenido. De esta forma, la información constituye, en diferentes aspectos, el objeto de estudio de las disciplinas que nos interesan: bibliografía, archivología, documentación, bibliotecología, ciencia de la información, comunicación social. Existen muchas definiciones acerca de estas ciencias, que pueden agruparse en dos tipos fundamentales: definiciones que relacionan unas con otras y definiciones son relación entre sí. Las primeras, a su vez, pueden ser globales o de superposición; definiciones paralelas o de yuxtaposición; y subordinadas o de infraposición. Las de superposición incluyen unas como parte de otras, las de yuxtaposición contemplan las disciplinas como estructuras paralelas, y finalmente, las de infraposición consideran a unas áreas como simples extensiones de otras. Cada una de estas disciplinas e interdisciplinariamente han evolucionado de acuerdo a los tiempos y a las estructuras sociales; son disciplinas próximas, coexisten, pero con sus diferencias y similitudes. Hay también quienes piensan que el desarrollo de la ciencia de la información pondrá cada vez más de manifiesto los elementos comunes, mucho más que subrayar sus diferencias.
La archivología ha sido vista hasta hace poco como una disciplina auxiliar de la historia, constituye una ciencia social que estudia los principios, creación, desarrollo, organización, administración y funciones de los archivos, sus fundamentos legales, jurídicos, así como los problemas teóricos, históricos, y métodos lógicos referentes a los documentos de archivo, los cuales resuelve de manera netamente práctica. La práctica de la archivología ha formado teorías existentes en la actualidad. La archivología surge necesariamente como disciplina, alcanza el nivel de ciencia y se incluye en la ciencia de la información.
La Escuela de Bibliotecología y Ciencia de la Información de la Universidad de Keio, Japón se define bibliotecología como el cuerpo del conocimiento requerido para, de forma sistemática, se pueda buscar, organizar, y preservar los materiales registrados que son productos intelectuales del hombre o fruto de su experiencia en actividades emocionales, para hacerlos disponibles para el uso generalizado. (2005) El término bibliotecología, que se refiere a la biblioteca y los libros, es relativamente reciente. Deriva de tres vocablos griegos: biblion, libro; teke, caja; logos, palabra, verbo, se asocia con el conocimiento científico, teoría y desarrollos prácticos. La biblioteca, objeto formal de la bibliotecología es el lugar destinado al depósito de información, producto del intelecto humano, deliberadamente elaborada, que se registra principalmente en el formato libros. La palabra biblioteca deriva de la voz latina biblioteca y también esta deriva de los vocablos griegos, biblion: libro y teka, caja. En la actualidad el término hace referencia a cualquier recopilación de información que no sea archivística, recogida en cualquier tipo de soporte (microfilmes, revistas, grabaciones, películas, cintas magnéticas y de video, etc.) El término bibliotecología sigue persistiendo y utilizándose. Pero el concepto estático de biblioteca, como lugar donde se conservan y guardan los libros, se ha visto convulsionado.
La documentación es una ciencia del siglo XX, su origen se encuentra relacionado con el crecimiento de la información científica. La producción de literatura científica (libros, artículos, ponencias, etc.) crece de forma exponencial a partir de la Segunda Guerra Mundial, pero con la aparición de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) comienza a hablarse de una explosión de la información y de una industria muy competitiva de la misma. Constituye una ciencia moderna interdisciplinaria, sujeta a la evolución de otras disciplinas con las que se encuentra íntimamente relacionada. Esta interdependencia estimula la polémica en cuanto a definición y asentamiento de la misma, lo cual, no deja de ser ventajoso para el desarrollo de su investigación y aplicaciones. Amat Noguera (1994) considera la documentación “como la ciencia que estudia la producción, organización, almacenamiento, recuperación y difusión de la información”, señala a su vez, que “toda definición es limitada y empobrece sobremanera la explicación de unas ciencias más ricas cuanto más difíciles de limitar en patrones y propiedades”. El término documentación proviene de documento, ambos derivan del vocablo latino documentum, en su acepción docere que significa enseñar, por lo tanto, documento es aquello que enseña, que se transmite, y su etimología y significación difieren según el autor. Se llama documentación, en su sentido más amplio, a los documentos que son reunidos bajo un control predeterminado, procesados, organizados como fuentes de conocimiento, para hacerlos accesibles al investigador o al usuario (Arévalo, 2003).
El desarrollo de la documentación, archivonomía y biblioteconomía en España las concibe como ciencias de la documentación, equiparable al término information science en inglés, y al término ciencias de la información para otros países de habla española. Si bien la traducción de este término al español conduciría al de ciencias de la información, en el país ibérico ha quedado acuñado en el sentido de los medios de comunicación social, prensa, radio y televisión. Es por ello que frecuentemente utilizan la expresión información y documentación, o biblioteconomía y documentación, aunque largas, y los términos se utilicen prácticamente como sinónimos. Según Emilia Currás (Fundación Ciencias de la Documentación, 2009) “las ciencias de la documentación son unas ciencias con su práctica, lógica en cualquier planteamiento científico, que engloban la propia documentación, la bibliotecología y la archivología, como tres ciencias hermanas con sus partes comunes y sus particularidades adecuadas a los tipos de documentos que tratan”. Esta autora señala que el término fue ideado por ella, en tiempos de “confusión de conceptos y era necesario sentar principios para tratar de aclarar cuestiones”.
Los espacios destinados a la información, tradicionalmente bibliotecas, archivos, centros de documentación, continúan en evolución, de tal manera que las funciones se han entremezclado y se han constituido nuevos espacios y más dinámicos, algunos de los cuales constituyen empresas que producen conocimientos e información. Bajo el estímulo del progreso rápido de la investigación en campos como biología, fisiología, psicología, lingüística, lógica, e informática, se genera la tendencia a examinar los problemas de la información científica desde el punto de vista sistémico. Como consecuencia, surge una disciplina científica llamada ciencia de la información. López, (1996) señala la primera definición de Taylor, quien la presenta como “la ciencia que investiga las propiedades y el comportamiento de la información, las fuerzas que gobiernan el flujo de información, y los medios de procesar la información para la máxima accesibilidad y utilización. Los procesos comprenden elaboración, diseminación, recopilación, organización, almacenaje, recuperación, interpretación y uso de la información. El campo se deriva o está relacionado con disciplinas como matemáticas, lógica, lingüística, psicología, tecnología de la información, investigación operativa, artes gráficas, comunicaciones, bibliotecología, administración y otros campos”. Borko (citado por López, J., 1996) en su clásico trabajo denominado Information science: what is it? (1968), realiza un aporte sustancial cuando señala la documentación y la bibliotecología como aspectos aplicados de la ciencia de la información, definiéndola como “ciencia interdisciplinaria…”, establece un concepto interdisciplinar e integrador. Los medios sistémicos para recoger, organizar y preservar los materiales que registran información y facilitan su acceso para su posterior uso, pueden también estudiarse como aspectos de la información y se relacionan de cerca con los problemas de adquisición, recuperación y difusión de la información. Por lo tanto el contenido de estas disciplinas entre las que podemos nombrar: archivología, bibliotecología, documentación y ciencia de la información se refieren no sólo a problemas comunes en su investigación básica, sino son interdependientes a su acercamiento tecnológico. La ciencia de la información desde su inicio hasta nuestros días con matices diversos, ha acentuado que su espacio de interés teórico y práctico gira y se centra en la noción de información. Constituye una disciplina joven. El uso formal del término, data de 1958, cuando el Instituto de los Científicos de la Información (IIS), fue formado en el Reino Unido. De acuerdo con Farradane, citado por Ingwersen (1992), su uso tiene importancia para diferenciar los científicos de la información de los científicos de laboratorio, el objetivo principal de los primeros, es el manejo de la información científica y tecnológica. Los miembros son científicos de varias disciplinas, usualmente altamente distinguidos, quienes se dedican a organizar y proveer información científica a los demás investigadores en institutos e industrias de investigación y desarrollo (I+D). Este factor nos ofrece importantes postas para entender el nacimiento y desarrollo de esta disciplina. Al denominarse científicos de la información, los miembros del IIS, obviamente, obviamente, buscaban la importancia del estudio de la información científica y el proceso implicado en la comunicación científica. Según Hjørland (2000) “no tenemos muchas teorías explícitas en bibliotecología y ciencia de la información. Es un hecho bien conocido que la bibliotecología y la ciencia de la información carecen de buenas teorías”. Este autor cita a Brookes (1989), quien ha señalado: “que es importante que la ciencia de la información no sea considerada como una colección de habilidades prácticas sin coherencia teórica subyacente. Sin embargo, es difícil citar un buen ejemplo de una teoría en ciencia de la información… Casi todo el trabajo que se realiza en el campo es de naturaleza pragmática, el cual resiste el análisis y la generalización científica”.
Archivología, bibliotecología, documentación y ciencia de la información son disciplinas de la información que tienen sus campos delimitados, por lo que la función de la actividad interdisciplinaria es comunicar estos diferentes ámbitos del saber, a partir de proporcionar a cada uno la seguridad de mantener sus características y peculiaridades. Coll Vinent, citado por López y Ros (1993) expresa sobre estas disciplinas que “son inseparables entre sí, … con toda la autonomía que quiera otorgárseles, pero con una estrecha interdependencia en cualquier caso, hasta el punto que una sola de estas ciencias no puede existir sin las otras o totalmente desvinculada de las otras. O mejor, no tiene sentido ni justificación sin dar por supuestas las demás”.
Amat, N. (1994) La documentación y sus tecnologías. Madrid: Ediciones Pirámide.
Arévalo, V. (2003) La archivología en las ciencias de la documentación: estudio de aspectos epistemológicos y contenidos de las ciencias de la documentación, preparados para la carrera de archivística. Buenos Aires: Ediciones del Sur.
Cordón, J.; Torres, I. coord. (1999) Sobre la información, su necesidad y los modos de acceder a ella. Las fuentes de información: estudios teóricos-prácticos. Madrid: Editorial Síntesis. (Biblioteconomía y documentación)
Keio University. (2005) The School of Library and Information Science [en línea] Disponible en: http://www.slis.keio.ac.jp
Fundación Ciencias de la Documentación. (2009) Entrevista Emilia Currás [en línea] Disponible en: http://www.documentalistas.org/secretaria/publicaciones/revista/e_curras.php
Hjørland, B. (2000) Library and information science: practice, theory and philosophical basis. Information Processing and Management. 36: 501-531.
Ingwersen, Peter. (1992) Information and information science in context. Libri, 42(2): 99-135, April/June.
López, J., coord. (1996) Manual de información y documentación. Madrid: Ediciones Pirámide.
López, J. ; Ros, J. (1993) ¿Qué es documentación?: teoría e historia del concepto en España. Madrid: Editorial Síntesis. (Biblioteconomía y documentación)
Muchas gracias, Estela, eso ha sido -desde luego- "precisar más" en el sentido que proponía. ¡Excelente!
Emilia Currás - 13/11/2009, 13:22
Sería muy conveniente consultar también este trabajo: "Science as a
system of cyclic process and generation,processing,accumulation and transfer of scientific information", in Theoretical Problems of Informatics,FID 659, VINITI, Moscow, 1987, de Emilia Currás.